¿Qué tal amigos?
Hace mucho que tengo en mente la idea de compartir mis experiencias con todo aquel que tenga planeado o este a punto de salir de su país y por fin me he animado a crear este blog para poder descargar mis impresiones acerca del proceso.
Advertencia: esto no es un blog sobre los pasos que tienes que seguir para salir, es un blog sobre cómo te puede llegar a sentir cuando te vas, porque aunque no lo creas, eso pesa y mucho.
Soy Patricia, tengo 27 años y hace casi 2 años que vivo fuera de mi país natal, Venezuela. Como muchos de los venezolanos que hoy se encuentran fuera, salí por la necesidad de sentirme "Libre" o lo más libre que uno puede sentirse en un país que no es el suyo.
Desde entonces me encuentro en Madrid, España - ciudad que confieso abiertamente hasta ahora no me ha atrapado, pero sigo intentando sobrevivir día a día diciéndome a mi misma que estoy mejor y que todo va a estar mejor a futuro.
También, desde que estoy fuera, he tratado de apoyar a todo cuanto familiar, amigo o conocido que quiere salir del país, ayudándolo a entender los pasos a seguir, tratando de facilitar en la medida de lo posible el proceso de adaptación.
En esta primera entrega, me gustaría compartir con ustedes la experiencia de los primeros pasos de mi salida.
En el año 2009, producto de la inseguridad, decido comenzar a buscar opciones fuera de las fronteras. Mi primera opción desde el principio fue España por varios motivos: el lenguaje, la facilidad de obtener papeles por ser familiar de comunitario, la supuesta similitud que tenemos unos con otros pues de allí venimos los latinoamericanos, el costo de los postgrados en comparación con otras opciones.
Luego de un año de análisis, búsqueda y aplicación recibo la llamada más esperada: he sido admitida en el master que quería y recibo una beca del 30% para asistir a él. Aquí realmente comienza el proceso de locura pues, como un animal encarcelado, comienzas a buscar la manera más rápida y efectiva de escapar de la jaula.
Comienza la preparación de los estados financieros y las previsiones personales para ver si tienes la capacidad de mantenerte hasta que pueda conseguir un sustento.
Comienzan las tensiones con tu pareja del momento para definir qué será de la relación en caso de que uno se vaya y uno se quede o, más profundamente, cuando ambos deciden irse juntos (nos vamos juntos, pero no revueltos - nos mudamos al mismo apartamento y compartimos gastos - nos casamos antes de irnos?).
Comienza la tensa calma en el trabajo de turno, pues no se sabe bien como entregar la noticia de que te vas antes de tiempo, pues aún no estás seguro de cómo resultará - se baraja la posibilidad de permisos no remunerados o renuncias definitivas.
Por último, comienzan los preparativos para la llegada al que uno piensa es el "oasis" porque, ¿qué puede ser peor que lo que tienes hoy? Se compran los pasajes, se gestiona el alquiler del apartamento y se comienza a ordenar la maleta pues a partir de ahora uno se enfrenta a lo novedoso: las estaciones.
Y en ese momento te sientes pleno, dichoso y feliz de dejar los problemas atrás.
De dejar a los "malandros" atrás - de dejar las colas en la autopista - de dejar el desorden - de dejar las largas esperas para conseguir pasaporte - de dejar la inaccesibilidad de las entidades publicas cuando vas a hacer una diligencia - en fin, de dejar todo lo negativo atrás.
En ese momento, todas las cosas bonitas de tu lugar de origen se olvidan pues ¿cómo esto puede ser mejor que vivir en el primer mundo?
Se acerca la fecha de la partida y los sentimientos son encontrados; todos tus amigos y familiares comienzan a organizar las respectivas fiestas de despedida y aunque uno se la pasa genial en ellas, por debajo está esa melancolía que uno se empeña en negar. Esa nostalgia que te hace preguntarte ¿será que algún día volveré? Pero esa pregunta se desvanece en la algarabía de aquellos que te desean lo mejor en tu nueva meta.
Llega el día del vuelo y así, parado en la puerta de migración del aeropuerto, comienza la travesía por encontrar la paz y la tranquilidad mental que tanto quieres, la estabilidad económica y política que no tienes y la esperanza de crecimiento en términos que nunca antes viste.
Con lagrimas en los ojos te despides de aquellos que dejas atrás y atraviesas las puertas que te conducen al futuro, con la certeza de que todo va a estar mejor pero sin saber que te estás lanzando a un pozo oscuro y desconocido y que no sabes lo que te depara.
Pero en tu mente lo único que piensas es ¿qué puede ser peor que esto?
Pues te sorprenderías...
Bienvenida al mundo de los blogs mi Paty. Esperamos con ansias el 2do, el 3ro, el 4to... y muchísimos más posts.
ResponderEliminarBienvenida Paty, por lo que leí espero como Alberto las siguientes entregas, tú te motivarás a escribir y nosotros a leerte.
ResponderEliminarGracias Paty, todo lo que puedas compartir será bien recibido y un gran aporte.
ResponderEliminarGracias Arelis! Espero poder ser de ayuda! ;)
EliminarMuchas gracias por tomarte el tiempo de escribir este blog y poner tu granito de arena
ResponderEliminarAunque este totalmente BIAS por ser tu primo favorito (yo se que es Alejandro Andres) :P debo decir que me parece muy fino que tengas un blog! ademas el titulo puede atraer a muchisimas personas!!! :) te amo prima.
ResponderEliminarjajajajjaajjajajjajaj mi negro bello, mi corazón es demasiado grande para tener sólo un un primo favorito!!!! jajajajajajajaj - gracias por el apoyo! Espero llenar las expectativas de esa gente! También te amo y te extraño muchísimo!!!
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